Importa el ticket digital del supermercado o apúntala a mano. Basti pone cada producto en su sitio: leche, huevos, pan.
Calcula cuánto le dura cada producto a tu casa y cuándo se va a acabar. También avisa de lo que conviene usar pronto.
Antes de tu día de compra te propone la lista con lo que no va a llegar. Tú la revisas y listo.
Lo que dice cualquier persona de la casa pesa más que el cálculo. Basti lo usa para acertar mejor la próxima vez. Pruébalo.
El reparto en el momento hace un viaje por pedido. Basti sabe con días de margen lo que va a faltar en cada casa, así que junta los pedidos de un barrio en la misma franja y los reparte en una sola ruta.
Dibujo de ejemplo. El coste real por pedido lo mediremos en el piloto.
Productos que se acaban sin aviso, antes y después de que Basti avise de lo que no llega a la próxima compra. Es el resultado de nuestro simulador con hogares de ejemplo. Ahora lo estamos comprobando con compras reales.
Nueve etapas, de la app que ya funciona a la compra que llega sola. Toca cada línea para ver qué incluye.
No queremos correr. Cada paso se da cuando el anterior funciona y se puede medir.
Ahora mismo afinamos el algoritmo con compras reales y, después, lo probaremos en más hogares. Si Basti no acierta lo que falta, nada de lo demás tiene sentido.
Con el algoritmo afinado, haremos un piloto de reparto en un barrio durante unas semanas para medir el coste real de cada pedido.
Con los resultados del piloto, buscaremos financiación y acuerdos con supermercados para abrir el servicio por zonas en Madrid y Barcelona.
Los datos se guardan separados por hogar. Ningún otro hogar puede ver lo que compra tu casa; solo el equipo de Basti, para mantener el servicio.
Basti no deduce quién vive en casa por lo que compra. Si quieres contarlo, lo cuentas tú.
El objetivo es que no falte lo que necesitas. Cualquier sugerencia comercial iría aparte y bien marcada.
Si quieres saber más del proyecto, contarnos cómo haces la compra en tu casa o tienes alguna pregunta, escríbenos.
[email protected]